-editorial-
La historia de vampiros por excelencia, la más versionada y reproducida, el nacimiento de la leyenda del Conde Drácula (y del profesor Van Helsing). En 1897 el escritor irlandés Bram Stoker publicó su magnum opus sin saber que se convertiría en una de las obras más conocidas de la literatura de terror. El mérito de este logro debe atribuirse a la calidad del relato y no a la novedad del género, pues la literatura vampírica fue muy extensa en el siglo XIX e incluso XVIII.
Lo primero que sorprende de la novela cuando se mira el índice es que los capítulos son entradas del diario de varios personajes. Esto es clave para la ambientación del relato, ya que al igual que otras obras de terror (Frankenstein), sirve para que el lector asuma que “no es posible que todos mientan”, invitando a plantearse la duda de hasta qué punto es una historia ficticia o verídica. Esto contribuyó a que numerosos críticos de la época calificaran negativamente la novela por ser “demasiado aterradora”. El dominio de Stoker de esta técnica es una muestra de la gran capacidad del autor.
Como bien es sabido, la guarida del Conde Drácula está en Transilvania (Rumanía). La descripción de los paisajes, gentes y costumbres de la zona son exhaustivos, a pesar de que Stoker, hombre muy viajado, nunca estuvo allí. Esto se debe a la extensa labor de investigación que hizo previamente a empezar a escribir, destacando en ésta la contribución que hizo el fascinante escritor y viajero Ármin Vámbéry, quien a petición de Stoker le introdujo en la historia y el folclore de los Cárpatos. Se ha teorizado que el personaje del profesor Van Helsing podría haberse basado en Vámbéry.
Podría parecer que Drácula es una novela por todos conocida y con un argumento trillado por sus numerosas adaptaciones, pero el original guarda algunas sorpresas. El hecho de que una novela escrita hace 126 años todavía sorprenda por la fluidez en la que se va desvelando a pesar de la complejidad de su estilo, encumbra a Stoker como uno de los grandes escritores de la historia.
Una lectura de calidad a la que si se le da una oportunidad, no dejará indiferente a nadie. Si se es asustadizo se recomienda no leerla de noche y/o en soledad, pues puede llegar a incomodar.

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