martes, 27 de junio de 2023

Comentario del libro "EL DIRECTOR" de David Jiménez

 -Editorial: libros del K.O., 2019-

Una oda a la honestidad periodística. Después de 18 años como reportero de guerra, mientras completaba una beca Nieman en Harvard (USA), le proponen dirigir el periódico El Mundo, para el que había trabajado desde que era un becario. David Jiménez nos cuenta su experiencia al frente del diario en forma de novela autobiográfica, donde las luchas de poder en la redacción y la corrupción institucional son las protagonistas. Un mundo de chantajes y extorsiones que consigue atraer e indignar a partes iguales a sus lectores, revelando detalles de operaciones conocidas (y no tan conocidas) que harán hervir la sangre a más de uno.

La sensación ciudadana generalizada es la de que sus gobernantes son corruptos, por lo que puede parecer que este libro no dice nada nuevo. Sin embargo, es fascinante poder conocer ese mundo tan ajeno al ciudadano de a pie a través de la ventana que Jiménez ofrece al lector. 

A punto de ser linchado en su primer trabajo como corresponsal en Asia cuando cubría las revueltas de Timor Oriental, haber cubierto durante 10 años el conflicto de Afganistán, o ser el único periodista que permaneció en Fukushima tras la evacuación posterior al accidente nuclear, poco imaginaba este reportero barcelonés que su mayor reto aún estaba por llegar.  

Es 2015 y El Mundo se encuentra en medio de una profunda crisis. Unidad Editorial, la empresa editora de El Mundo (entre otros medios), decide confiar el futuro de su más preciado activo a un periodista de la casa y con buena fama en el círculo periodístico. La elección es vista con extrañeza por buena parte de dicho círculo. Incluso por sus propios compañeros, que conocen el carácter y la forma de trabajar de Jiménez, tan contraria al trabajo “de oficina”. 

Lo que empezó como un proyecto de modernización y transformación digital del periódico para revertir su crisis de ventas, publicidad y audiencia, pronto se convirtió en una lucha encarnizada entre Jiménez, Unidad Editorial y el grupo italiano que posee un 96% de ésta, RCS MediaGroup, en una aplicación de manual del proverbio “Siempre hay un pez más grande”. 

Tras 13 meses recibiendo presiones, amenazas y extorsiones de todo tipo, Jiménez es despedido fulminantemente del periódico, cosa que atribuye a su férrea defensa de la integridad periodística ante políticos de primera fila y empresarios del Ibex 35 que pretendían plegar El Mundo a sus intereses. Las prácticas mafiosas que en el libro se describen superan a la ficción por momentos, algo que le da a la lectura un tinte surrealista si no fuera porque, en el fondo, todos lo sospechábamos.

El libro tiene final feliz, aunque solo sea por el hecho de haberlo podido escribir. La forma en la que Jiménez consigue defender su "libertad de expresión constitucionalmente reconocida" en las peores circunstancias, aporta un mínimo deje de justicia al cerrar su última página.

Si quieres saber un poquito más de cómo funciona el mundo, El Director es lectura obligada.

Comentario de la novela "DRÁCULA" de Bram Stoker

-editorial-

La historia de vampiros por excelencia, la más versionada y reproducida, el nacimiento de la leyenda del Conde Drácula (y del profesor Van Helsing). En 1897 el escritor irlandés Bram Stoker publicó su magnum opus sin saber que se convertiría en una de las obras más conocidas de la literatura de terror. El mérito de este logro debe atribuirse a la calidad del relato y no a la novedad del género, pues la literatura vampírica fue muy extensa en el siglo XIX e incluso XVIII. 

Stoker fue un miembro muy activo en su universidad, la Trinity College de Dublín, destacándose especialmente en los clubes de debate. Se enroló en un conocido diario de Dublín como crítico teatral, puesto no muy reconocido, pero que le granjeó reconocimiento por la calidad de sus escritos. El propietario del diario era Sheridan Le Fanu, escritor ampliamente reconocido como uno de los mejores escritores de terror de la época y autor de la novela gótica vampírica Carmilla. En una de las críticas de Stoker sobre una obra del famoso actor-director Sir Henry Irving, éste quiso conocerle. Así fue como Stoker empezó a trabajar en el prestigioso Lyceum Theatre del West End de Londres, donde compaginó su rol de director de negocios del teatro con la composición de novelas y escritos, entre ellos Drácula.

Lo primero que sorprende de la novela cuando se mira el índice es que los capítulos son entradas del diario de varios personajes. Esto es clave para la ambientación del relato, ya que al igual que otras obras de terror (Frankenstein), sirve para que el lector asuma que “no es posible que todos mientan”, invitando a plantearse la duda de hasta qué punto es una historia ficticia o verídica. Esto contribuyó a que numerosos críticos de la época calificaran negativamente la novela por ser “demasiado aterradora”. El dominio de Stoker de esta técnica es una muestra de la gran capacidad del autor.

Como bien es sabido, la guarida del Conde Drácula está en Transilvania (Rumanía). La descripción de los paisajes, gentes y costumbres de la zona son exhaustivos, a pesar de que Stoker, hombre muy viajado, nunca estuvo allí. Esto se debe a la extensa labor de investigación que hizo previamente a empezar a escribir, destacando en ésta la contribución que hizo el fascinante escritor y viajero Ármin Vámbéry, quien a petición de Stoker le introdujo en la historia y el folclore de los Cárpatos. Se ha teorizado que el personaje del profesor Van Helsing podría haberse basado en Vámbéry.


La intriga oscura de la trama, que se va desvelando a cuentagotas, contrasta con la viveza de los parajes en los que se desarrolla, usados magistralmente como telón de fondo por Stoker al punto de que el lector desea verlos con sus propios ojos. Destaca por encima de todos el pueblo costero de Whitby. 

Podría parecer que Drácula es una novela por todos conocida y con un argumento trillado por sus numerosas adaptaciones, pero el original guarda algunas sorpresas. El hecho de que una novela escrita hace 126 años todavía sorprenda por la fluidez en la que se va desvelando a pesar de la complejidad de su estilo, encumbra a Stoker como uno de los grandes escritores de la historia. 

Una lectura de calidad a la que si se le da una oportunidad, no dejará indiferente a nadie. Si se es asustadizo se recomienda no leerla de noche y/o en soledad, pues puede llegar a incomodar.

Comentario del libro "EL DIRECTOR" de David Jiménez

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